Reflexion

Nos mudamos ¿y ahora qué?

mudanza

Nos casamos muy jóvenes, no teníamos nada ni donde vivir, hablamos con mi mamá y acepto nuestra mudanza a vivir con ellos, al principio como toda mamá me recomendaba que hacer, como tratar a mi esposo, que debía hacer de comer, hasta como tenia que lavar y planchar, fue todo un dilema que mamá se saliera de la casa y nos permitiera vivir como pareja.

Pasando el tiempo mamá se molesto por lo que sucedía, decía que no la tomábamos en cuenta que ella era una molestia para nosotros, pero la verdad no era así, solo que necesitábamos nuestro espacio como pareja, pasaron 2 años y poco a poco fuimos comprando nuestras cosas, sin embargo, el dinero no era suficiente para comprar una casa propia y hacer una mudanza, los problemas cada vez eran más fuertes con mi mamá, hasta le aconsejaba a mi esposo que me dejara.

Mudanza: Vivir con mi madre

mudanzaEn una ocasión llegando a casa me dijo que yo no era una buena esposa, que debía renunciar y dejar eso atrás, esa noche me moleste tanto que le dije: Me quiero ir bien lejos de ti. ¡Haré la mudanza! Realmente me arrepentí de eso, ella es mi madre pase lo que pase y no debo hablarle de esa manera, al día siguiente baje y le pedí disculpas, ella llorando me dijo: Quien debe disculparse soy yo, debo aprender que mi hija creció.

La vida nos muestra en ocasiones que un día podemos ser hijos y al otro ser padres, hasta nos enseña que no importa lo que pase tus padres siempre serán tus padres, se que las situaciones al casarse pueden no ser fáciles, hasta puedes llegar de vivir en tu cuarto cómodo a vivir en una colchoneta sin cama ni nada.

Se que muchos toman la decisión de vivir en matrimonio con sus padres o suegros por las condiciones económicas, pero no olvides marcar limites desde el momento que deciden hacer la mudanza con ellos, si desde los inicios le muestras que los amas pero que ellos tienen su espacio y tú el tuyo, entenderán que pueden o no hacer por ti.

Vivir en familia es un desafío constante que nos permite crecer como seres humanos, tanto que la biblia al hablar de las familias nos dice: “soportándoos unos a otros y perdonándoos unos a otros, si alguno tiene queja contra otro; como Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros” (Colosenses 3:13)

Hoy recuerda que eres un hijo de Dios con capacidades y herramientas diferentes a las del mundo, tu puedes salir adelante en la lucha por formar un hogar, pero como prioridad no olvides que lo importante es aceptar al otro como es, marcando limites con nuestro espacio personal y familiar.

Psic. Simoné Armella
@soysimotiva

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