7 Consejos para una ALIMENTACIÓN SALUDABLE

Aprendamos a ser Saludables

La alimentación y la salud se han relacionado desde siempre. En las últimas décadas ha habido un “despertar” por la alimentación saludable. Muchas personas quieren saber qué hacer para mejorar su salud a través de la alimentación pero no saben cómo.

En las redes sociales e internet hay demasiada información valiosa pero también muchísima información “basura”. Es todo un desafío encontrar algo que se ajuste a las necesidades particulares de cada uno. Por tanta información falsa decidimos dejar de darle importancia o no creer en nada de lo que leemos o escuchamos.

Es cierto que la alimentación es una de las características del comportamiento humano que se condiciona. Por la estación del año, la cultura, la situación económica y el estado de salud. También por la disponibilidad de alimentos, preferencias alimentarias, intolerancias, alergias y hasta la moda y tendencias del momento.

Y ¿quién no ha escuchado hablar de la dieta cetogénica, el ayuno intermitente, la quinoa, la chía y la vitamina C? Seguramente que no lo escuchaste de tu nutricionista sino de otras fuentes de información.

Deja de buscar y busca un especialista

No está mal informarse. Pero a veces se tiene el deseo y la determinación de mejorar y no sabemos por dónde empezar. Nos disponemos a investigar en internet y terminamos más confundidos que antes y sin energías para comenzar el cambio.

Adicional a eso está el tema de la adecuación alimentaria, que nos habla de la individualidad de cada persona. Lo que le hace bien a alguien no quiere decir que funcione igual en ti. Por esta razón podemos decir que la alimentación saludable es relativa. No porque no hayan verdades absolutas, sino porque cada persona es única.

Pero ¡no te desanimes!. Hay principios saludables aplicables a todos que te pueden ayudar a ponerte en marcha y comenzar a transitar el hermoso camino de la alimentación saludable. Como el nombre lo dice no es una meta sino una forma de pensar y actuar.

Te comparto una lista de 5 consejos para mejorar tu alimentación:

Toma suficiente agua

Esto podría parecerte poco importante. Te resumo que la poca ingesta de agua aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, renales y dermatológicas.

Pero sabes ¿cuánta agua tomar? La medida popular dice 8 vasos por día, pero sabemos que los vasos son de distintos tamaños. El cálculo correcto es multiplicar tu peso en Kilogramos por 33. Ejemplo 65 x 33 = 2.145 mililitros de agua, es decir un poquito más de 2 Litros.

La forma más fácil de cumplir esta meta es tener un envase de 2L. Saber que esa es el agua que debes tomar en el día. Si estás en el trabajo puedes tener 1 envase de 1L y en casa te tomas el otro litro.

¿Cómo tu cuerpo te dice que estas deshidratado? Con ojos secos, piel reseca, estreñimiento y lo que nunca falla, el color de la orina.

Al principio te va a costar un poco llegar a la meta. Ya que no tienes la costumbre de tomar agua sin sentir sed o calor. Cuando comiences a hacerlo vas a notar que comenzarás a orinar más cantidad, más frecuentemente y el color será más claro. No dejes de tomar agua así tengas que levantarte varias veces al baño durante la noche. Tu cuerpo no está acostumbrado a que lo consientas con tanta agua y seguirá en modo ahorro.

Se paciente y disfruta de tomar agua pura, sin sabores ni colores, es una bendición que Dios nos dejó en la naturaleza. No representa para la mayoría un gasto adicional de dinero y trae muchos beneficios. Recuerda que la cantidad de agua que tomas en bebidas, jugos y sopas no se cuenta como agua libre.

Dale a la alimentación la importancia que tiene

Todos sabemos que comer es vital porque de lo contrario morimos, pero no hablo de esta clase de importancia.

Comer es la actividad voluntaria del estilo de vida que hacemos con más frecuencia, así que te aconsejo:

  • Disfruta del momento de la comida.
  • Se agradecido con Dios y con las personas que prepararon los alimentos.
  • Honra el momento de sentarte a la mesa con la compañía de tus seres queridos.
  • No comas apurado, no saltes comidas y trata de comer a horarios regulares. 
  • Come consciente de lo que está en tu plato, de las cantidades que te sirves (sin juzgarte) y del placer que te proporcionan los alimentos.

Ponle más vida a tu plato

No te voy a hablar de dietas, raciones ni horarios. Si quieres eso, te sugiero ir con tu Nutricionista o Nutrólogo, que de seguro será de extraordinaria ayuda. Lo que todo el mundo puede hacer para mejorar su plato es:

  • Consumir más vegetales frescos y de diferentes colores.
  • Consumir menos alimentos que te hagan sentir mal al día siguiente (tu sabes son).
  • Reduce la ingesta de alimentos ultraprocesados, es decir todo lo que ya viene prefabricado, y come más comida casera -si tienes la posibilidad-.
  • Cuando compres productos en el supermercado elige los productos que tengan listas cortas de ingredientes y donde los primeros ingredientes sean lo que quieres comer.
  • No te dejes llevar por los términos: integral, light, diet, ligero o saludable.

Mantente Motivado

Una comida no te va a hacer llegar a la meta ni te va a desviar de ella. Vendrán días en los que no podrás continuar con los cambios que comenzaste a hacer. No te desanimes cuando te toque comer algo que sabes que no es lo ideal, a veces nos obsesionamos con dietas restrictivas (por ejemplo: Reto Cero Azúcar) y cuando cedemos ante algún postre o sencillamente no pudiste evitarlo, entonces abandonas el compromiso.

Recuerda ser flexible y comprensivo contigo mismo y aceptar tus recaídas como un aprendizaje, sin condenarte ni culparte. No midas tus resultados en tallas o kilogramos, el espejo y la balanza no son honestos sobre lo que te hace bien. Escucha tu cuerpo, él te dice qué te hace bien y que debes evitar o reducir la frecuencia o el tamaño de la ración.

Sé equilibrado en la alimentación

No te obsesiones ni te radicalices, los extremos siempre son dañinos. Encuentra tu propio balance y disfruta de ir conociendo lo que te hace bien. Mira la alimentación como una oportunidad de bendición y no como una carga o una esclavitud.

Pide ayuda a Dios en todo este proceso, Él más que nadie está interesado en tu bienestar y felicidad, nos lo dice la Biblia: “Él apaga la sed del sediento y sacia con lo mejor al hambriento” – Salmos 107:9 (NVI).

Energízate y decide comenzar con un cambio pequeño en tu alimentación, cuando te hayas adaptado ve incorporando algún otro y disfruta de la bendición de comer. Dios ha provisto lo mejor para que te alimentes, no lo dejes pasar por alto.

Y recuerda, ¡si es saludable, debe ser delicioso!

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Gabriel Guzmán
Cocinero - Ingeniero de Alimentos - Master en Tecnología de Alimentos - Doctorando en Tecnología de Alimentos (UCV) - CEO Cocina Vida C.A.

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