Matrimonio: dos son muchos, tres es multitud

Cuando conocí a Flor su matrimonio giraba en torno a una relación tóxica con su pareja, donde tenían tres años de casados y una hija, pero no vivían una vida de pareja sino de tres donde no era Dios quien formaba parte de este trio, era su suegra quien, hacia presencia, vamos a meter a la niña en un colegio, la abuela respondía no hijo ese colegio no es bueno para mi nieta.




Pasaban los días y flor sin poder decir nada puesto que vivían en casa de la cuñada con su suegra, un día se canso y le dijo a su esposo o nos vamos de aquí o esto se termina. Flor llego a mi consulta llena de tristeza y melancolía, cuando me contó que su esposo decidió quedarse allí con su hija. ¿Cuántas veces vivimos situaciones donde al colocar limites las respuestas no son las que esperabas?

Matrimonio: forma hogares, no pesares

matrimonio¿Por qué esperamos lo que queremos y no lo que la otra persona esta dispuesta a dar?, estamos acostumbrados por nuestros padres a recibir todo lo que deseábamos o a siempre tener la razón, tanto que lo proyectamos en nuestra relación de pareja.
Los matrimonios si deben ser de tres, pero con Dios en el centro, justo en ese momento que decidimos unirnos a una persona, las cosas personales carecen de importancia, no se piensa en uno sino en dos. Cuando decidas casarte o elegir a la persona que acompañara tu vida, evalúa su familia y sus actitudes frente a esta, porque ¿no crees que desde antes del matrimonio la madre del esposo de flor ya tomaba las decisiones en su vida?

Aprende a ver la relación familiar de tu pareja, eres mujer y quieres saber ¿cómo será esa persona en un futuro contigo? Evalúa su relación con la madre, y si eres caballero viceversa, creamos patrones de vida desde pequeños y solo esta en nosotros notarlos y cambiarlos, pero no obligues a cambiar a quien no ve su error porque entonces te quedaras como flor esperando una respuesta que ya sabias que no ibas a recibir.
Si tu experiencia es como la de flor, enseña a tus hijos a amarte como amaran a sus parejas tal como lo dice la Biblia: “Enseñen a los jóvenes a que amen a sus esposos y a que amen a sus hijos” (Tito 2:4), eso nos ayudara a formar hijos mas felices y matrimonios estables.

Psic. Simoné Armella
@soysimotiva

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